¿Te ha pasado que subes el volumen de la televisión porque “ya no ves tan claro”, aunque el problema no sea el sonido? ¿Lees dos renglones y sientes los ojos cansados, rasposos, como si les faltara lubricación? ¿La luz te molesta más que antes o manejar de noche se volvió incómodo? A muchísimas personas en México les ocurre después de los 45 y lo atribuyen a la edad. Hasta que un día la preocupación aparece y empiezas a buscar soluciones rápidas y costosas. Pero aquí viene algo que pocos consideran: hay hábitos pequeños que pueden apoyar la salud ocular día a día. Y uno de los más olvidados cabe en la palma de tu mano. Lo que envejece tus ojos sin que lo notes Tus ojos no se desgastan solo por mirar pantallas o leer. Se ven afectados por inflamación silenciosa, estrés oxidativo, mala circulación, azúcar elevada y deficiencias nutricionales. Nada de eso significa que todo sea reversible, pero sí que muchas variables se pueden modular. Y cuando se modulan, el cuerpo suele responder...