¿Te ha pasado que al final del día sientes los ojos cansados, secos o con una presión difícil de explicar? Tal vez después de horas frente a pantallas, luces intensas o simplemente por el paso del tiempo. Imagina ahora el aroma intenso del ajo recién machacado mezclado con el toque ácido y fresco del limón. Puede sonar simple, pero ahí comienza una historia interesante. Porque lo que bebes también podría influir en cómo ves el mundo. Muchas personas mayores de 45 años buscan soluciones externas: gotas, lentes nuevos, más descanso. Todo eso importa, sin duda. Pero a menudo se pasa por alto el cuidado interno. Y justo ahí entra este método natural que ha despertado curiosidad. No promete milagros, pero su potencial oculto merece atención. Y lo mejor es que entenderlo es más fácil de lo que crees. Quizá estás pensando que ya has escuchado algo parecido antes. Pero espera, porque lo que casi nadie sabe es cómo ciertos ingredientes cotidianos podrían apoyar la salud visual desd...